Casa de Campo Living @es

Nuestras Memorias de Casa, por la familia Winn

This post is also available in: Inglés

winnCon fabricas en Santiago, la familia Winn proveniente de Nueva York empezaron a visitar la República Dominicana en los años 80, poco después decidieron comprar una casa para sus vacaciones en el país. Después haber considerado a Puerto Plata en primer lugar, fueron invitados a un almuerzo en Casa de Campo y quedaron conquistados, “era perfecto para los niños, y perfecto para mi”, nos dijo Krystyna Winn. En su tercera visita compraron una villa en el área de Las Cerezas, la cual todavía tienen y adoran.

winn familyA través de los años, la familia; David y Krystyna Winn con sus hijos Adrian, Katie, Jess y Michael, disfrutaron de muchas vacaciones en el resort, y al igual que muchos de los niños internacionales de la comunidad, aparentemente crecieron aquí. Es exactamente como dice Katie, “todos mis mejores amigos son de Casa, son más mis parientes que amigos, se siente como estar en casa”.

No se puede negar que Casa de Campo es un lugar muy especial, algo que Krystyna atribuye a la “multitud internacional”, quien a pesar de la barreras por el idioma y la cultura siempre han vivido con “respeto y armonía”, este es el caso especialmente para los más pequeños, “nos gustaría ir a la playa y hacer amigos, de alguna manera encontrar un lenguaje universal, ya que venimos de todas partes del mundo”, explica Katie.

A través de las dos últimas décadas, los Winns han creado muy buenas memorias en Casa, pero como familia su más profunda memoria es “montar a caballo a La Marina antes de que esta existierá”. En aquel entonces lo que hoy es el resort aun no se habia desarrollado, y montar a caballo era todo una aventura a través de la tierra salvaje y encontraron un camino oculto que los llevaba a la “Playa Punta Minitas”, donde hoy en día se encuentra La Marina.

minitaskrystyna winnMientras la familia Winn continuaba haciendo sus hermosas memorias en Casa por varios años, algunas que sin duda tienen en común con muchas otras, son de cenas fabulosas en Altos de Chavón. “El restaurante Casa del Río era fantástico y tenía la mejor vista, como también, el restaurante mexicano, El Sombrero que era realmente divertido”, recuerda Krystyna.

Tristemente ninguno de los 2 restaurantes existen actualmente, pues que viva el legado de ambos. Margarito, quien originalmente formaba parte del grupo de bienvenida en El Sombrero, continúa entreteniendo a los turistas posando para fotos, y ofreciendo paseos en burro. Mientras que el magnífico Casa del Río, así como el Giacosa, fueron unificados y reabiertos recientemente con el nombre “The Club”, un fantástico lounge y restaurante, que conserva la misma maravillosa vista del río Chavón.

Maravillosas memorias se dan a cabo cada día en Casa de Campo. ¿Que se le ocurre realizar hoy?

Este artículo fue originalmente publicado en la 8° edición de la revista TODO Casa de Campo.

TODO Casa de Campo, edition #8
TODO Casa de Campo

To Top