Juan and Elias Giha Shish Kebab

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Juan and Elias Giha Shish Kebab
kipe

Con gran tristeza les traemos la noticia sobre el fallecimiento de Elias Giha, fundador del restaurante Shish Kebab en La Romana. Giha es uno de los más queridos munícipes de la comunidad romanense. Aquí le traemos nuestro humilde homenaje a la memoria de este gran hombre. Sólo hace unas semanas, Philip Silvestri y yo tuvimos el placer de disfrutar de una deliciosa comida con Elias Giha en Shish Kebab, así que es un honor compartir con ustedes la historia de Elias Giha y los 45 años de historia de ese famoso restaurante.

Al igual que muchas historias, la historia de Elías Giha y Shish Kebab y comienza con amor. En Palestina, donde él se reunió con una hermosa  dominicana, y después de que se casaron, vinieron a vivir a la República Dominicana, específicamente en La Romana, hecho acaecido en 1969, hace casi 45 años.

“Cuando llegamos por primera vez, vivimos en la casa de la familia de mi esposa, que estaba ubicada donde ahora se encuentra la Asociación Romana. Para independizarme, vendí mi anillo de bodas y mi reloj, en 60 pesos, e hicimos una estufa; todavía la tenemos aquí. Empecé a vender pinchos a 50 centavos y los kipes a 10 centavos”, Nos contaba Elías. “Cuando tuve un poco de dinero, fui a donde el hombre al que le vendí compró mi anillo y se lo compre de nuevo, aún lo tengo hoy en día”, agregó.

“Empecé en 1969 en la calle, y luego abrí el restaurante en 1976, y esa es toda la historia”, lo que, por supuesto, no es toda la historia. Y así, mientras saboreabamos unos kipes, por lo cual Shish Kebab es el más famoso restaurante de la zona, Elías continuó con su relato de duro trabajo y éxito… 

Shish Kebab
Elias Giha Juan Giha

“Cuando inicié a trabajar vendiendo kebabs por 50 centavos, la gente no sabia de qué se trataba. Kebabs es la carne dentro de un tipo de pan,  que se cuece sobre las brasas”, explicó. “Me sentaba allí hasta las 12:30 o incluso 1 de la mañana. Más tarde empecé a hacer pata de cerdo y jamón y bocadillos de queso, y cada vez más gente empezaban a venir, y hicimos sandwiches cubanos – los mejores cubanos!” y así fue como comenzó Elias Giha en Shish Kebab, a pesar de que en esa época se llamaba ‘Barra Kebab’, y no fue hasta 1976, cuando el restaurante fue inaugurado oficialmente, que Elías le dio el nombre Shish Kebab, dando inicio a la tradición que conocemos en la aactualidad, hasta llegar a ser, no sólo uno de los mejores  establecimientos de la Romana, sino duda alguna, uno de los más queridos. Por lo tanto, ¿qué hace que Shish Kebab sea tan popular? Según Elias, las claves de su éxito fueron “atención, el producto y la calidad, nunca hemos hecho publicidad, nuestros clientes son los que lo hacen por nosotros, invitando a sus amigos.” dijo Elias. 

Tal vez lo más increíble de todo fue el compromiso de su trabajo, “hemos comenzado a trabajar, y nos olvidamos de todo lo demás, no podíamos ir a bailar cuando había trabajo que hacer. Siempre hemos dicho que, cuando el negocio este bien, iremos a bailar, pero no hemos llegado a hacer lo que mi esposa y yo nos propusimos” por supuesto no puede haber duda alguna de a que Elías le encantó su trabajo, y él amaba a sus clientes y amigos, al igual que ellos lo amaban.

Para comprender este tipo de dedicación a su trabajo, sólo necesitamos mirar hacia el pasado de Elías, principalmente en su infancia. “Perdí a mi padre en 1956,” nos dijo. “Me quedé solo con mi abuela. A veces tenía que dormir al aire libre en un camión y la policía venía y me trataban de poner en la cárcel, pero yo no tenía donde dormir y no pude encontrar un trabajo… Pero nunca hice nada malo, y es por eso que Dios me ha permitido tener éxito y estoy muy agradecido por eso.” No hay duda de que está fue la dificultad que Elías tuvo que pasar, el gran hombre que fue, un hombre tan querido en esta comunidad.

Y usted sabe ¿cuáles fueron  las últimas palabras que nos dijo Elías cuando terminamos nuestro almuerzo? Es “la vida, hay que vivirla”, y eso fue exactamente lo que hizo, y eso es exactamente por lo que todos nos acordamos de él.