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La brisa marina de La Romana aportaba al ambiente una nota fresca justo en el momento en que la plaza Portofino comenzaba a llenarse, poco antes de las 9:00 p.m. Fue entonces cuando decena de asistentes se acomodaban en sus mesas de restaurante, cenaban y aguardaban con expectación el inicio del tributo a una de las artistas latinas más influyentes: Shakira.

Desde temprano, la atmósfera se impregnaba de emoción: algunas personas llegaron vestidas con atuendos alusivos a Shakira —cuerpos envueltos en lentejuelas, pantalones ceñidos, botas altas o tops brillos— como símbolo de admiración y complicidad con el homenaje que estaba por comenzar.

A las 9:15 p.m., el escenario al aire libre se encendió con luces cálidas y música de entrada, y Emely Venecia emergió entre aplausos. Su presencia comunicaba respeto y admiración por la colombiana, pero también reafirmaba su propia identidad artística como la “Shakira dominicana”.

Primer bloque: los clásicos que marcaron una era

El repertorio inició con una selección de los éxitos más reconocidos de Shakira, los que millones de fanáticos han coreado durante décadas. Canciones como “Ojos Así”, “Inevitable”, “Si Te Vas” y “No Creo” compusieron este bloque de apertura. Fue inevitable que el público comenzara a cantar con ella, replicando fragmentos de los versos, devolviendo su voz en coro y acompañando los compases del sonido familiar.

Durante “Ojos Así”, algunos asistentes intentaron emular los pasos de la coreografía más conocida de Shakira —caderas sueltas, giros sensuales— y la cantante homenajeada se contagiaba del entusiasmo con guiños y sonrisas.

Entre canción y canción, hubo breves pausas donde Emely compartía su visión del tributo, agradecía al público por asistir.

El cierre que todos esperaban

Después de un breve intermedio, el espectáculo retornó con un segundo bloque orientado hacia los éxitos más recientes de Shakira. El público, ya más suelto, bailaba con mayor liberación, levantando copas y lanzando aplausos al ritmo. El punto culminante fue la interpretación de “Pa’ Tipos Como Tú”, un hit actual, que provocó que la plaza hiciera vibrar cada nota.

Mientras los acordes finales morían en el aire, Emely se levantó, abrió los brazos y saludó a su público. Los aplausos se prolongaron, hubo petición de más canciones, y los asistentes no deseaban abandonar ese momento. Algunos continuaron cantando a capella mientras la música de salida invitaba a dispersarse lentamente.

La Marina de Casa de Campo mantiene un dinámico calendario de conciertos mensuales, concebido para ofrecer a residentes y visitantes una agenda constante de entretenimiento en un escenario frente al mar.