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Resulta que fue otra boda las que los llevó a esta boda. La pareja se conocía desde el bachillerato, pues Gail era amiga de la hermana de Joshua, pero no fue hasta el viaje a México para la boda de la misma hermana, que empezaron a mirarse de forma diferente. De esta manera comenzó su cuento de hadas y el resto, como dicen, es historia. Para Joshua que buscaba excelentes oportunidades de golf y Gail que solo necesitaba una playa y un libro, Casa de Campo pareció ser la opción perfecta.
Son ambos muy relajados, por lo cual hicieron que el tema de la boda sea de simplemente relajarse y disfrutar, caminando descalzos hacia el altar; Gail con sus preciosos rizos dorados que iban perfectamente con la escena de playa fue del brazo de su padre, quien la entregó al amor de su vida. La madre de Gail fue la madrina y el padre de Joshua su padrino.
La feliz pareja se lee los votos de su puño y letra
Cuando le preguntaron cuál fue la mejor parte de la boda, los novios dijeron que fue cuando se declararon su amor y devoción al leer los votos que habían escrito de su puño y letra, lo cual lo hizo mucho más personal y único. Y de hecho, esto fue una boda donde lo que brilló no fue el vestido o el pastel, pero su romance. Hicieron de su boda algo tan simple y puro como su amor que en combinación con un atardecer de película – que parece los cielos estaban guardando especialmente para ellos – hizo de la boda algo que la misma Gail describió como «perfecta».
Luego de la ceremonia pasaron a una recepción a la luz de las velas en la terraza Dye Fore en Altos de Chavón, donde los invitados pudieron disfrutar de una comida exquisita, una impresionante vista y hasta algunas clases de bachata de parte de algunos de los empleados. Lo más importante para todos ellos sin embargo, es que pudieron ver el Campeonato AFC en la recepción y resulta que hasta su equipo preferido de fútbol americano, los Ravens, les tenía un regalo de bodas; pues para la alegría de todos, esa noche derrotaron a los Patriots de Nueva Inglaterra que los llevó al Super Tazón ¡lo cual terminaron ganando! Esto le terminó de dar el toque de oro a la noche, pues los novios – Joshua con su camiseta y Gail con los colores del equipo bajo su vestido – habían esperado con ansias ese resultado ganador.
Cuando le preguntamos sobre su experiencia haciendo su boda en Casa de Campo y si lo recomendaría Gail respondió, «¡Sí! No pudimos haber pedido algo mejor; realmente no hay otro lugar en el mundo como este. Y asegurense de preguntar por Bibia, Casa de Campo es asombroso, pero ella realmente hizo de nuestra boda algo memorable.»































