Fue hace más de 30 años cuando un gran visionario americano llegó a la República Dominicana. Wayne Fuller, quien durante su vida fue un gran soñador y hombre de negocios, tuvo para la época el firme propósito de sacar adelante a su hijo predilecto; el Dominicus Americanus – al cual, junto a su familia, dedicó toda su vida. Hoy con tristeza, nos unimos al dolor de su partida y en su memoria y en honor a su esposa Arelis, su hijo Sean, familiares y amistades, compartimos el siguiente artículo basado, no sólo en su gran aporte a la dominicanos, también en su magnífico legado como ser humano.
El pasado 11 de junio, recibimos la triste noticia del fallecimiento del señor Wayne Fuller, fundador del Dominicus Americanus, un proyecto desarrollado en el terreno dentro de Bayahibe, ubicado a unos pocos minutos de Casa de Campo, en el que hoy se hallan numerosos complejos turísticos tod-incluido. Aún cuando no tuvimos el privilegio de conocerle personalmente, son numerosos los compañeros y amistades de años que se han unido a la familia, recordando no sólo su gran aporte al desarrollo de la economía de la República Dominicana desde el sector turístico, también por los entrañables momentos y aprendizajes que gracias a Wayne Fuller pudieron obtener tanto en lo profesional como en lo personal.
A continuación presentamos un breve escrito realizado por Riccardo Jovino, quien, durante muchos años, vivió de cerca la pasión del señor Fuller al frente del Dominicus Americanus:
“Recuerdos de un gran visionario, Wayne Fuller” por Riccardo Jovino
Fuller era un gran visionario, él tenía el sueño de desarrollar los cuatro mundos en su proyecto, tenía el concepto de un mundo bien enfocado en la ciencia e inspirado en la meditación. Aquí las realidades y sueños que siempre le guiaron a lo largo de su vida:
Lo conocí en el 1992, comprándole un terreno. Empecé a trabajar con el en el 1999 con un contrato de exclusividad de la gestión de los servicios del proyecto y como General Manager del mismo. Continué con él hasta el 2008 y después me quedé como consultor. Fuller era una persona increíblemente opuesta, por un lado visionario y soñador y por otro muy concreto en sus negocios, en realidad, nunca pude entender cómo su carácter le permitía ser por un lado tan concreto y por el otro seguir soñando.
El amaba el baseball, en su juventud fue un buen “pelotero”. Siempre me contaba que su hijo predilecto era Dominicus, su proyecto por el cual seguía soñando. Muchas veces era difícil en las negociaciones, antes de vender era indispensable que la persona que compraba le plantease el sueño que tenía en la tierra que le vendía, pero si el sueño del cliente no era lo que el tenía en su cabeza, no había de que le vendiera.
Siempre quiso ser parte de su sueño, el vendía pero siempre tenía que quedarse de una forma u otra partícipe (moralmente y no económicamente) de lo que se desarrollaba en el lote vendido. La mayoría de la gente que compraba no podía entender por qué él quería ser parte de lo que se desarrollaba en lo que le habían comprado. Eso es porque para él, Dominicus era como un hijo, su sueño, no podía dejarlo nunca.
Inaugurando el Casino Dominicus
Cuando él recibía gente en su villa en el Hotel Viva, contaba su historia, la de como los Fuller, de origen inglés, llegaron en el 1600 con un barco (Mayn Flower) al nuevo continente. Él tiene una pintura grande puesta en la pared de la sala, donde hace un resume focalizado en su “hijo” Dominicus, desde el “Big Bang”, pasando por el “Mayn Flower”, hasta la fundación de su proyecto.
Dominicus Americanus significa: Dominican(us) – nosotros American(us) – nosotros. Un lazo entre americanos y dominicanos que florece con su último hijo, Sean, concebido con su actual esposa, Arelis.
El era un luchador que nunca se rendía frente a cualquier problema, hasta rendirse solamente frente a la que a todos nos espera.
Muchas gracias, Riccardo, por contribuir a este tributo al señor Wayne Fuller. De parte de los dominicanos, nuestro más sincero agradecimiento al señor Fuller por su entrega, empeño, enseñanzas y amor por esta tierra dominicana en cada uno de los proyectos realizados, lo mismo que a su familia y amigos. Bendiciones y deseos de paz para cada miembro de su familia.