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El mes pasado, mi amigo Acharat Victoria falleció. Pudo ser, quizás, el empleado que más tiempo tenía trabajando para Costasur. Con su esposa Tonita, tenía 4 hijos Yuri, Ali, Margi y Francisco y vivía en Vivero II en Casa de Campo y su hija y nuero (Ali y Campos de Moya) vivían al cruzar la calle.

Acharat Victoria con sus hijas Ali y Margi
Siempre dio el ejemplo del mejor caracter de los dominicanos. Un caballero callado. Un verdadero hombre del Renacimiento. Un artista. Su hogar estaba lleno de sus pinturas, inclusive su mural en la oficina tenía hermosos dibujos en carboncillo. Era un jardinero. Su jardín es todo un jardín botánico con una variedad de árboles de frutas, al igual que orquídeas y muchas plantas y flores locales. Sobre su casa, están los trabajos de una sofisticada estación meteorológica, otro hobby.

En su garaje, un enorme y celestial telescopio estaba disponible para las despejadas noches dominicanas. Estudió astronomía. Sus gustos musicales eran variados y deleitaban a todos. En su hogar, el piano de Comilo o Enrique Chia era tocado con frecuencia en el fondo. Lo he visto bailar, primero con su esposa, Tonita, hasta que falleció, y luego con su hija Margii en el Victory Club hasta pasadas largas horas de la noche sin cansancio. Era un artista del merengue, suave, preciso, correcto, con gracia, y una hipnotizante alegría verle bailar.

Yuri Victoria, Don Acharat Victoria and Michael Rosario

Un anfitrión perfecto y con gracia. Mi esposa solía disfrutar las cenas en su hogar y las salidas en la noche en sus restaurantes favoritos, Lucas y Chinois (los propietarios y meseros siempre lo cuidaban muy bien). Disfrutábamos los viajes con él a Bayahibe para almorzar en “the French Place” o “the Italian place”, también al nuevo Casino por un breve turno en las mesas de juego. Siempre veía y nos introducía a sus amigos a donde quiera que ibamos. Tenía muchos amigos.

Acharat en el Chichigua fest de 2010

Siempre estaba ansioso por conocer nuestra familia e invitados que teníamos de los Estados Unidos. Ninguno se retiró del país sin antes tener el regalo de un recuerdo de él. Cuando nuestro doctor de la familia y nuestros hijos nos visitaban, era un gran placer para él introducirle al doctor López y llevarle a realizar un tour por la clínica, discutiend los planes de la nueva clínica.
Fue mi verdadera fortuna llegar a conocer a Acharat y lo extrañaré.

Acharat con H.C en Altos de Chavón, Casa de Campo
