Cada año, la escuela y centro de cuidados del Hogar del Niño de La Romana, recibe a cuatro voluntarios americanos que, no sólo emplean tiempo y trabajo, se podría decir que su principal tarea radica en la gran capacidad de dar amor frente al cuidado de estos niños y los distintos proyectos que, con el fin de sacarles adelante, realizan los voluntarios cada año.
A continuación, le contamos la hermosa historia de Hilary Marc, una voluntaria de este centro desde julio de 2010 hasta junio de 2011, tiempo en que el amor y la pasión por su trabajo en el Hogar del Niño, se convirtieron en una experiencia gratificante.
Hilary en el Hogar del Niño en La Romana
El testimonio:
A principios de Julio de 2010, tuve la bendición y la oportunidad de trabajar para una increíble escuela en la República Dominicana por medio del Programa Internacional de la Universidad de Stonehill. Si me preguntan sobre mi experiencia, puedo decirles que cambió mi vida completamente, pues el aprendizaje fue enriquecedor en todos los sentidos y el crecimiento, además de profesional, también lo fue en lo personal, incluso, creo que nunca he tenido un empleo en el que haya creído tanto y en el que haya puesto tanto empeño en hacer las cosas bien, con amor medido en su justo valor.
Éste, sin duda fue un trabajo en el que día a día despertaba con una visión y grandes expectativas de los retos y hermosas vivencias que me deparara la jornada. Desde la secundaria, siempre supe que mi pasión era el servicio y los viajes a lugares lejanos en donde pudiera involucrarme, aportar un granito de arena y aprender la cultura de las distintas comunidades. Es por esta razón que supe que, luego de graduarme de esta universidad, un año de servicio en un país extranjero sería sin duda una gran experiencia para mí.
Tiempo de dar en abundancia– Buenos recuerdos del Hogar del Niño
Dentro del Hogar del Niño trabajé con un sin número de programas. Uno de mis favoritos, fue aquel que empecé con las niñas de octavo grado, en el que tratamos su autoestima, imagen corporal y el manejo de estrés. La dinámica era manejada semanalmente en pequeños grupos de niñas, entre actividades divertidas para ellas, y por supuesto, para mí. Esta dinámica sirvió no sólo para acercarnos más y ganarme su confianza, también actuó como escenario en el que mantuvimos excelentes conversaciones, además de participar de actividades que involucraban el arte, teatro, métodos de reciclaje y clases de inglés para las pequeñas.
Esta “Educación Informal” recibe felizmente las distintas propuestas de los voluntarios. Esto me permitió, además, codirigir un programa para ayudar a los bachilleres cumplir con las 60 horas de servicio comunitario como requisito para su graduación.
Jade Franco, Diane Tobio, Hilary Marck and Sara Vincenzi. Voluntarias del Hogar del Niño.
Al finalizar el año, decidí comenzar un programa que permitiera a estudiantes sobresalientes del Hogar del Niño, tener la oportunidad de ir a la universidad después de graduarse como bachilleres. Con el nombre de “Leaders Program”, -Programa de Líderes-, empezamos con una recolección de fondos para un excelente alumno que tiene un sueño en particular: ser doctor.
Siempre escuché a voluntarios de distintos servicios en el extranjero, decir que este es “el trabajo más difícil que siempre amarás”, y yo lo corroboro. Aún cuando al principio, el camino se mostró oscuro, con frustraciones y pocas soluciones, con amor, disposición y empeño, aprendí que esta fue la mejor experiencia del mundo, una que no cambiaría por nada en este mundo. Por una infancia más feliz. – Hogar del Niño.