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This Friday the 19th of March the Altos de Chavon art gallery will be celebrating the opening of a new art exhibit – Aguayos, with an inauguration cocktail, starting at 7.30pm.

The new exhibit is being presented by Bolivian artist Sandi, who specialises in ‘plastic arts.’ The name of the exhibit is ‘AGUAYOS, Abstracciones Andinas’ and is a modern twist on traditional Andean textiles. An ‘aguayo’ is a colourful piece of cloth used in many Andean communities.
I look forward to seeing you there!
Here you can read more about the ‘aguayo’ and the exhibit:
(you can read this in Spanish below)
An aguayo is a rectangular piece of cloth used in traditional communities in the Andes of Ecuador, Peru, Bolivia, Chile and Argentina. The aguayo is most associated with Quechua and Aymara culture but is not exclusive to them. Aguayos typically feature colorful stripes intercalated with rhombuses and other figures with symbolic values. From the time of the Incas to now, one of the most important aspects of the design of an aguayo is that it identifies a particular group, community, or family.
Artist Statement
My art is an expression of an inner need to advance, to move forward, to learn through research aof various techniques and styles. This curiosity, however, almost always – and unconsciously – ends up going way back to my roots and documents my life and/or my background. I work in a disciplined manner and some may even think rigidly, I work first and most importantly in the development of a concept, perform various studies and finally traduce them, through different media, into the final pieces. One series of work normally does not look anything like the previous one; yet, the common denominators are present: the use of pure colors and the desperate search of varying art techniques.
The “Aguayo” series started way back in 2007 in concept and was worked through a number of months sporadically until 2009. The idea in this series was to capture an ancestral artisanal piece of work and transpose it to a contemporary expression of art through the use of abstraction. The installation piece is there to document the element from which the series was conceived and, one more time, I ended going back to my roots playing with concepts of color and form where the colors define the feeling of my soul and the forms define the complexity or simplicity of my life at those particular moments.
Bolivian, born in Oruro, cosmopolitan and generalist –Sandi offers us such conditions from his childhood. He was born twelve thousand feet above the sea, in the Andean highlands, rugged plateau with ridges, mountains, peaks, glaciers, large bodies of water, and salt flats within the domain of gray of fog and the Native American population, the Aymara and Quechua, whose wise hands play indigenous music and produce Andean textiles: Aguayos.
Sandi arrives to Santo Domingo in mid-2007, after having studied the techniques of drawing and painting, attending various art formation institutions such as The Fine Arts school of La Paz, the workshops of Brian Bomeisler, and worked with various Bolivian artists. The curiosity for knowledge of Dominican art takes him to work with master printmaker Rosa Tavarez, and to share painting experiences with artist Hilario Olivo, and to investigate the work of other notable Dominican painters. He registers several exhibitions during the years 1989-2006, in various cities: New York, La Paz, Oruro, Santa Cruz, Cochabamba and Chicago but it is his latest work in the series “Aguayos” that constitutes a consolidation of a self-promised artistic maturity achieved while in the Dominican Republic.
Spanish translation/ en Español :
Un Aguayo es una pieza rectangular que se usa en comunidades de varios países andinos. El aguayo está asociado a las culturas Quechua y Aymara pero no es exclusivo a ello. Normalmente trae una serie de rayas intercaladas con rombos, cuadrados u otras figuras y valores simbólicos. Desde la época de los Incas, uno de los aspectos más importantes de los aguayos es que identifica a un grupo, una comunidad o una familia.
Palabras del artista acerca de su obra
Mi arte es una expresión de una necesidad de avanzar, de cambiar, de aprender a través de la investigación y experimentación con diferentes técnicas y diferentes estilos. Sin embargo ese movimiento siempre termina volviendo a mis raíces y documenta mi vida y mi esencia. Trabajo de una manera disciplinada: una serie a la vez, utilizando una variedad de técnicas y de medios que van desde pasteles hasta el uso de grabado. Lo más importante de mi trabajo es el desarrollo del concepto, la parte técnica sucumbe (aunque a veces se rebela) a las necesidades de ese concepto. Una serie normalmente no se parece a otra pero existen un común denominador en mi trabajo: el color y una búsqueda desesperada de ejecución técnica.
La serie Aguayos comenzó en 2007 en concepto – y la producción de una obra: “Opus 0” – y se trabajo esporádicamente hasta 2009. La idea en esta serie fue capturar una pieza artesanal ancestral y traducirla a una expresión de arte contemporáneo a través del uso de la abstracción. La pieza de instalación está ahí para documentar la esencia de la concepción de la serie. Una vez más, me encontré regresando a mi pasado y a mis ancestros jugando con el color y la forma donde los colores definen el sentimiento de mi alma y las formas definen la complejidad o simplicidad de mi vida en exactamente esos momentos.
Sandi
SANDI: ALUSIONES Y CONSAGRACIÓN EN LA POÉTICA VISUAL
Boliviano, Orureño, cosmopolita y generalista, como se autodefine en el múltiple activismo existencial, Sandi ofrece tales condiciones desde el troquelamiento de la infancia hasta el crecimiento formativo abierto e indagador. El nació a doce mil pies de altura del mar, en el altiplano andino, robusta meseta con cimas, sierras, picos, altos glaciares, grandes espejos de agua como el Poopó, y muchos salares entre otros caracteres que incluyen el dominio del tono gris propio de la niebla y una población amerindia, los Aymara y los Quechua, con manos sabias para interpretar la música autóctona y producir textiles (Aguayos).
Sandi arriba a Santo Domingo a mediados del 2007, cuando ya ha estudiado las técnicas del dibujo y pintura en lugares como La escuela de Bellas Artes de La Paz, los talleres en el estudio de Brian Bomeisler, y trabajo de estudio con varios pintores bolivianos. La necesidad del conocimiento del arte dominicano le llevan al taller de la maestra del grabado Rosa Tavárez y a compartir experiencia pictórica con Hilario Olivo, e investigar la producción de otros notables pintores dominicanos. En la curricula personal posee registros expositivos, acompañado e individualmente durante los años 1989-2006, en diversas ciudades: Nueva York, La Paz, Oruro, Santa Cruz, Cochabamba y Chicago. Sin embargo, es esta ultima serie: “Aguayos”, la que se constituye en un discurso de consolidación y madurez pictórica auto-prometida, deseada y lograda desde la ubicación residencial en el país dominicano, más distante que cercano del genéticamente suyo.
Sandi serializa el tema “Aguayos” en un discurso compuesto de veinticinco textos elaborados sobre pastel al óleo y acrílica sobre tela; y pese a la hermandad serial extraída de una referencia base, resultan irrepetibles en las visiones compositivas y metáforas que nutren los diseños y signos de los telares conjugados como abstracciones. Estas las sobrepasan en el imaginario y las referencias de un tema como sujeto de antropología activa como cultura. En este sentido el avistamiento de más un acento lingüístico, barroco, de geometría sensible, metafísico y hasta mágico. Insistimos en señalar la desemejanza en la unidad, porque cada pintura de la serie es un texto en si mismo que plantea diversas alucinaciones interpretativas desde cada mirada personal.
Es difícil en un discurso tan abierto en sus formas compositivas definir todas las obras, una por una. Es imposible determinar dónde comienza lo puramente acaico, la referencia sacra, la copulación, el paisaje en si mismo, lo textil y otras analogías de un discurso también elevado, por demás contemporáneo en su planteo de la universalidad andina, boliviana y del misterio. En textos que parecen introductorios, la presencia de un círculo blanco en la espesura del negro, así como hebras fantasmales en rítmico movimiento de elipsis espacial, apuntala una sobrenaturaleza mítica y sideral. La reiteración de puntos de luz blanca en casi todos los textos parece traducir la irradiación natural del altiplano.
Si el discurso de Sandi es de naturaleza instintiva a partir de las fuentes, es también reflexión en el manejo cromático, abundante, acompasado y en equilibrio compositivo. La sabiduría de la aplicación del color contrastando, apuntalando y definiendo aéreas espaciales y contenido temático alusivos, nos permiten apreciar a un oficiante maduro; a un conjugador que se suma a la resistencia de los artistas que ineludiblemente siguen siendo voceros identitarios de sus raíces, que elevan con un fuerte tono consagratorio.
